“Tener que ver con la construcción del cuerpo de una escuela es como gestar, pero fuera del cuerpo. Es como hacer un útero social para nuestros hijos y para los hijos de los demás.
Construir el primer lugar del pasaje de nuestros hijos, del mundo familiar al social hecho de materiales parecidos a los que queremos dar en la interioridad del hogar, es un regalo que el destino nos puso en el camino y que nosotros supimos y seguimos sabiendo aceptar.

Por eso, el piso está hecho de honestidad, los ladrillos de calor y el techo siempre dispuesto a dejar respirar a unos niños también en permanente construcción.

Hacer con nuestras manos, lo que unas hipotéticas “otras” deberían hacer por uno, es abrir el baúl de los propias posibilidades, las propias fuerzas y porque no también de las propias sombras.

De dones conocidos y apenas vislumbrados. De certezas y miedos, de limitaciones y audacias se construyen los hilos que conforman una red social, que se teje de a cuadritos y se extiende y se suma, aunque algunos tejedores se alejen y otros nuevos lleguen, para seguir así, descubriendo juntos, las muchísimas caras de la solidaridad.”

Por Padres y Maestros… (constructores)
Adriana Mur